lunes, 29 de agosto de 2011

Insoportable

Independiente jugó mal y armó un deslucido 0-0 frente a Argentinos Juniors en La Paternal. Le falta elaboración de juego y profundidad. Apenas cosechó cuatro puntos sobre nueve posibles. En el horizonte aparece Boca. Mohamed se juega mucho más que un clásico. Los hinchas perdieron la paciencia contra Comparada, el entrenador y los jugadores. ¿Hay salida?

A Independiente le falta elaboración, un jugador que se haga cargo de las riendas del juego y distribuya, alguien que gambetee para delante. No hay un creador, no hay socios, no hay esencia de ataque, sólo voluntades en cuentagotas y no mucho más que eso. Mohamed se mareó. No sólo él, sino que además marea a los jugadores, a los hinchas. Los permanentes cambios de nombres y de esquemas, irritan. Claro está que todo sería más fácil con jugadores de jerarquía, esos mismos que alguna vez pidió Américo Gallego y tiempo después, causalidad o causalidad, no le renovaron el contrato para afrontar un nuevo-viejo proyecto: manipular dt’s y traer futbolistas negociados a gusto y placer. El último puesto (Garnero-Mohamed) fue el corolario de una de las grandes mentiras de Comparada, Matera y compañía.

Si Independiente depende (vaya paradoja) de alguna patriada de Eduardo Tuzzio (inentendible la posición del primer tiempo) o alguna aparición por sorpresa de Iván Vélez, será muy complicado ganar un partido. “El Señor” no está para cargarse el equipo al hombro, ya demasiado hace arreglando problemas ajenos y jugando de lo que se le pida, y el colombiano en cuestión es totalmente irresoluto. Ante Argentinos, “El Rojo” casi que jugó con diez, por la pésima actuación de Osmar Ferreyra, un zurdo que parece haber olvidado hasta su arma más fuerte: la pegada. “El Malevo” fue una verdadera sombra y desde su llegada acumula aplazos.

La defensa volvió a dejar en claro que sufre los pelotazos cruzados y que se complica ante un medio tan blando. Porque Cristian Pellerano y Hernán Fredes (los dos que anduvieron por el círculo central junto a Tuzzio)  carecen de marca. Así se complica mucho más llegar con peligro. La línea de mediocampistas es un pase y siga para los contrarios y se hace muy complejo enarbolar alguna contra. Para salir, Independiente primero debe sufrir; como ocurrió con ese cabezazo de Pablo Barzola o ese remate mordido y desviado de Gustavo Oberman.

Arriba, hay una disyuntiva: Facundo Parra parece perdido con el juego y alejado del gol. A Marco Pérez, en cambio, se lo ve participativo, pero al igual que su compatriota Vélez, a veces se nubla a la hora de definir una jugada. El ex Gimnasia perdió un gol imposible abajo del arco, y a “Facu” el arquero Luis Ojeda le sacó un cabezazo con destino de red. Lo llamativo es que Pérez y Parra no se encuentran entre sí y les cuesta asociarse en alguna jugada de ataque. Contra Argentinos, sólo ocurrió una vez: fue en el segundo tiempo, donde el cafetero habilitó al ex Chacarita que definió ancho ante la rápida salida del guardameta del “Bicho”.

 La gente reprobó la actuación del equipo. Los hinchas se hartaron de que Independiente no brinde absolutamente nada y sea un equipo mediocre. Se saturaron de una dirigencia que no para de equivocarse en cada mercado de pases (salvo en ínfimas oportunidades). Hubo insultos y el agotamiento tendrá su punto de inflexión el próximo domingo en Avellaneda, en el clásico frente a Boca.

Las cartas para Mohamed están echadas y de él dependerá cómo jugarlas. A veces, para ganar al truco no hacen falta figuras, sino viveza. Al “Turco” le falta material, por eso deberá jugarse el todo por el todo y salir a apurar a Boca. Es una final más, aunque esta vez, habrá que jugarla con el corazón (sin excusas) y con los dientes apretados. Ya no se soporta otro revés. El compromiso tiene que ser el máximo, de lo contrario, la llama de un ciclo comenzará a evaporarse; los resultados mandan. Tal cual deben mandar en diciembre para generar lo que la gran mayoría espera: el cambio dirigencial.  


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