Independiente jugó sin respetar su historia y se prendió fuego en Shizuoka. Perdió la final de Antonio Mohamed calificó a este pasaje del año como “el semestre de la historia”, una lástima que no se lo haya comunicado a su forma de dirigir. “El Turco”, como otras veces acertó y otras tantas falló, se equivocó feo en la forma de buscar el partido e Independiente lo terminó pagando muy caro. La culpa no es sólo del entrenador, claro, sino también de los intérpretes dentro de la cancha, a quienes se los vio ahogados, con poco fuego sagrado y más dudas que certezas. Sólo vale rescatar a Eduardo Tuzzio, el eterno gladiador, el esfuerzo (aunque no el de siempre) de Facundo Parra y la actuación de Hilario Navarro.
Las vacilaciones se ciernen, más que sobre la táctica y el esquema en sí, en la mentalidad de ir a buscar el partido, que valga la redundancia, jamás se buscó. Uno podrá poner tres defensores, cuatro, cinco, dos, pero lo que termina definiendo la esencia del equipo es la mentalidad. La disposición de las fichas, en la enorme mayoría de las veces, es figurativa, porque todo depende de las formas de buscar el partido, de la psiquis, el intento, las ganas. Independiente nunca se interesó por ir de frente, a llevarse por delante al rival, a plantar la bandera en el campo contrario. Y eso, nada tiene que ver con la táctica, sino con las filosofías de intento.
¿Qué cambió respecto a lo del semestre pasado? Poco, muy poco. No se vieron cambios profundos. Lo que es más llamativo, es que Independiente continúa profundizando su crisis defensiva. Iván Vélez y Maximiliano Vélazquez son solubles de encarar. Para peor, a Julián Velázquez se lo vio lento, impreciso, desconcentrado, falto de distancia. Salvo Tuzzio, el fondo fue un desconcierto. La mitad fue triste. Mohamed reconoció que el doble cinco adelantado era el puesto de Fredes, pero lo mandó a la derecha. Paró una dupla central que nunca hizo pie (durante el partido y las veces que les tocó jugar juntos), que fundió el motor en el primer tiempo. Osmar Ferreyra no entró en contacto con la pelota y fue un punto bajísimo del equipo. Arriba, dejó un estivo de esperanza la movilidad de Marco Pérez. Lo de Parra fue lo mismo de siempre: esfuerzo y cuota de gol.
Mohamed tampoco acertó con los cambios. Nunca dio el mensaje de ir a ganar el partido y, cuando estuvo en ventaja, pasó lo de siempre y el equipo se retrasó, consciente o inconscientemente. Y ahí le dejás una señal al rival: “atacame”. Y eso es un dolor de cabeza enorme. Porque Independiente cede terreno, no enarbola contras y se defiende mal. Sólo apuesta a las manos de Hilario Navarro. Después, a rezar para que la pelota no llegue al área. Pero eso es casi utópico pensando en lo mal que juega el Rojo. Cuando se lo propuso, Independiente le creó jaquecas al fondo japonés. Por eso queda la imagen triste, de inconformidad, lamento y rabia de retrasarse cuando el partido se abría para liquidarlo.
Los penales son inanalizables. Cuando algo depende tanto del azar no hace falta echar leña al fuego. Es mejor generar la autocrítica dentro de esos pasivos y desconcertantes 90 minutos, donde no hubo juego y sí flaquezas en todos los sectores de la cancha. Para colmo, hubo que aguantar la paupérrima imagen de televisión que enfocaba a ese grupo de violentos bancados a sueldo fijo. Después nos preocupamos por jugar el campeonato económico y chamuyar mentiras de ese estilo. No hay plata para pagar impuestos de contratos (Piatti, Acevedo, Silvera, etc), pero sí para subir a estos irracionales vomitivos en un avión…con la plata del club.
Fue una mañana negativa en todo sentido. No hubo cambios, todo sigue igual. Lo bueno es que el miércoles hay otra final para redimirse y jugar como manda la verdadera historia de Independiente. Que esas palabras del “semestre histórico” se transformen en hechos, y esos hechos, evolucionen, desde el vamos, con sudor, sacrificio y orgullo dentro de la cancha. Hoy fuimos chiquitos en Japón…muy chiquitos.
Muy buena columna! coincido en casi todo, y la amargura y la bronca de ver al rojo perder de esta forma da muchísima bronca, me gustaría desarrollar de donde nace esa bronca.
ResponderEliminarPor que no es sólo por el resultado adverso, ni por el rival, ni por la final que era.
Te da bronca, observar que los jugadores que se ponen nuestra camiseta no la representen, no te demuestran que saben el valor de lo que llevan puesto ,y el peso que tiene.
Ojo, hay algunas salvedades, pero pocas, no son mayoría, como creo que debería ser.
El grupo está barbaro, la relación con el DT también, hay buen clima , todo lo que quieras.
Pero cuando en la cancha, las cosas no salen, lo que si tienen que salir es el orgullo, el amor a la camiseta, el respeto al club, a su pasado tan glorioso.y ENTONCES VES LA CHATEZA DE LOS JUGADORES QUE NO SE DAN CUENTA DE ESO., DE QUE ESTÁN ANTE LA OPORTUNIDAD HISTÓRICA DE SER PARTE DEL LINAJE COPERO.
Quedan dudas, preocupaciones, pensamientos y deducciones rápidas: A inter le vamos a ganar? campeón de la libertadores??? , si apenas empatamos con JUBILO!....Y si... ese razonamiento cae como un baldazo.
Bueno, si hay algo que da el futbol, es revancha, ahí está, OTRA vez a los jugadores se les presenta la posibilidad de entrar en la historia.
Veremos que tal, yo mi entrada para el 10 ya la tengo, para verlo yo mismo,para ver como me demuestran éstos jugadores y cuerpo técnico, que están a la altura del club más grande de América. Y que además , van a tener ventaja, porque van a jugar en el infierno, otra vez en predido fuego por nosotros, los que siempre alentamos, y que siempre SIEMPRE estamos ahí, en las buenas, y en las malas.
Un gran abrazo
Twitter: @crisborr